A veces nos limitamos a tocar lo de siempre, lo clásico… cuando la guitarra se presta para sacar muchos sonidos: buenos y diversos, rítmicos, armónicos, melódicos, fuertes, tímidos, chistosos, dramáticos, alegres y tristes, de todo.
Es por ello que: de vez en siempre hay que atreverse a explorar.
Y es que, la irreverencia a veces es buena, y en este caso, necesaria.
